Sara María Álvarez impulsa un emprendimiento familiar que nació este año a partir de unas pocas búfalas y hoy produce distintos derivados lácteos en la localidad de Saladas.
En Saladas, Sara María Álvarez y su familia emprendieron un proyecto poco común en Corrientes: la producción de lácteos a base de leche de búfala. Todo comenzó en enero, cuando decidieron amansar algunos animales y terminaron ordeñando 15, con un promedio de entre 45 y 60 litros diarios.
“Nosotros somos pequeñísimos productores lácteos, comenzamos este año, principalmente ordeñando para consumo propio, y nos entusiasmamos”, contó Sara. Gracias a la capacitación brindada por la Cátedra de Tecnología de los Alimentos, lograron elaborar distintos productos y mejorar sus técnicas de producción.
El proceso es completamente manual y artesanal. Con la leche obtenida diariamente, elaboran quesos de pasta semidura, dulce de leche, yogur y quesos de pasta hilada.
Sara destacó las diferencias entre la leche de vaca y la de búfala: “La de búfala es más blanca y contiene mayor cantidad de grasa, lo que mejora el rendimiento. Para hacer un queso semiduro necesito 5 litros de leche de búfala, mientras que con leche vacuna se necesitan 10”.
El emprendimiento familiar continúa creciendo y busca consolidarse como una alternativa productiva en una provincia donde, como señaló Álvarez, “no existe una cultura tambera desarrollada”.
